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Desde el d√≠a en que lo conoc√≠, mi vida ha estado llena de placer. Soy una mujer de veintitr√©s a√Īos, de cabello casta√Īo. En los d√≠as en que no me maquillo, me meto el pelo en una cola de caballo y salgo a correr, todos me ven con diecisiete u dieciocho a√Īos. Me gustan las frases que se lanzan diciendo “l * * * * am”. Enloquece a los hombres cuando corro con mis caderas estrechas y mis pechos peque√Īos y erectos rebotando. Porque no uso ropa interior. A medida que mis pantalones cortos o pantalones de ch√°ndal se deslizan entre mis caderas, crea una sensaci√≥n que disfruto. Veo que nadie me pasa mientras corro. Todos corren detr√°s de m√≠. A veces les sucede a los abusadores. Estoy acostumbrado a la mierda, pero el abuso manual me vuelve loco. As√≠ es como lo conoc√≠. Y todo se vino abajo en un instante.

Despu√©s de correr en√©rgicamente durante mucho tiempo, puse mis manos sobre mis rodillas y trat√© de respirar. Ni siquiera era consciente de esta media ramita donde mis caderas se mostraban en toda su belleza. Dej√© de correr y trat√© de descansar porque me faltaba el aliento. Fue entonces cuando le grit√© “Bastardo” al hombre que corri√≥ por mis caderas con un bofet√≥n y una sonrisa. El lugar donde golpe√≥ estaba en llamas. Escap√© estrell√°ndome contra el suelo en el √ļltimo momento. Pens√© que conoc√≠a a este joven. Sab√≠a que viv√≠a cerca de la m√≠a. Porque despu√©s de verlo un par de veces, lo segu√≠ y me enter√© de su casa. A pesar de que no se lo consideraba guapo, no pod√≠a ignorar que su cuerpo me excitaba. Su abuso hizo que mi insaciable co√Īo se hiciera agua. Yo tambi√©n empec√© a correr. Cuando llegu√© a su casa y llam√≥ a la puerta, no sab√≠a qu√© hacer.

Cuando abr√≠ la puerta, apareci√≥ frente a m√≠ con una toalla envuelta alrededor de su cintura y su cuerpo mojado. Levant√≥ una ceja cuando me vio. Despu√©s de darle una bofetada en la cara, me tir√≥ del brazo y me llev√≥ adentro, me presion√≥ contra la pared y me bes√≥. Sucedi√≥ tan r√°pido que me qued√© sin aliento. “¬ŅCon qui√©n crees que te est√°s metiendo?”Lo empuj√© lejos. “Mi nombre es Murat baby, en primer lugar, puedo demandarte por allanamiento de morada”, dijo, y puso su dedo entre mis labios temblorosos. Estaba jugando conmigo. Mientras respiraba r√°pidamente de emoci√≥n, mis senos se mov√≠an hacia arriba y hacia abajo entre los dos, y mi cuerpo excitado deseaba m√°s al hombre a medida que mis pezones se arrastraban sobre su pecho desnudo y se agrandaban. Ten√≠a raz√≥n, podr√≠a haberse quejado de m√≠ si hubiera querido. Pero los dos ten√≠amos otros pensamientos.

Murat era mucho m√°s voluptuoso y mucho m√°s fuerte de lo que parec√≠a. El hecho de que una mujer at√≠pica como yo viniera a su casa en la azotea y lo atacara de repente revel√≥ su lujuria. Me empuj√≥ con tanta fuerza que golpe√© mi derecha e izquierda mientras ca√≠a al suelo y gem√≠a de dolor. Mi camiseta, que estaba pegada en la esquina de hierro puntiagudo de la mesa de caf√©, se rasg√≥ como “Chirrido”. Mi estado indefenso y desnudo era muy agradable para Murat. Me enred√≥ el cabello en la mano y lo presion√≥ contra mis labios mientras gem√≠a de dolor. Mordi√©ndome los labios, Murat me chup√≥ la lengua mientras el placer del dolor se extend√≠a por mi cuerpo. Su otra mano se clav√≥ en mi camisa rasgada. Encontr√≥ mi pecho y apret√≥ su rodilla contra mi co√Īo. Sus caricias suavizan mis m√ļsculos tensos de correr. No pod√≠a pensar en nada m√°s que en √©l toc√°ndome. Estaba tendido en el suelo deseando los escalofr√≠os que sus caricias hac√≠an en mi cuerpo, la tentaci√≥n de hacerme da√Īo.

Me acost√© boca arriba y comenc√© a frotar mi co√Īo contra los largos montones de la alfombra. Si tan solo pudieras experimentar el placer de intentar masturbarte en la sala de estar de un extra√Īo. Los pelos negros de mi co√Īo se mezclaban con los montones de la alfombra. “Shraakk”, gem√≠ mientras la correa se me clavaba en la carne. No esperaba esto, pero sinceramente quer√≠a que me doliera. Murat ten√≠a un pie presionado contra mi cintura y me golpeaba las caderas estrechas con una correa. Estaba chocando de izquierda a derecha mientras revoloteaba. Dentro de m√≠ hab√≠a un sabor amargo mezclado con miedo. El dolor se intensific√≥ cuando Murat dej√≥ de azotar y me pellizc√≥ el culo hinchado. Puso sus manos sobre mis pechos y se acerc√≥ a m√≠ por detr√°s. Me mordi√≥ el l√≥bulo de la oreja y me dijo: “No esperabas tanto, ¬Ņverdad? He estado planeando esto durante d√≠as. Tenemos un amigo en com√ļn. Me habl√≥ de tus placeres secretos. ¬ŅTe preguntas qui√©n eres?”dijo, tomando su lugar entre mis caderas.
Incluso si no se metía dentro de mí, su polla apretada y metida en mi culo me volvía loco. Estaba empujando mi trasero contra él para llevarlo dentro de mí. Estaba girando los extremos de mis pechos entre sus dedos, aplastándolos como una uva. Hasta ese momento, no había apretado los dientes y le había mostrado mi dolor y mi deseo. Ni siquiera tuve un mordisco. Quería demostrar que era fuerte. Me levantó y me tiró sobre el puf cuadrado. Mientras mis brazos y mi cabeza colgaban hacia abajo, mi trasero estaba hacia arriba como él quería, en la posición en la que podía picar. Sentí que me iba a asfixiar cuando me puse el cinturón alrededor del cuello y abroché el agujero más interno. Fue en este momento que entró detrás de mí. A medida que pasaba el dolor y la sensación de ardor en los lugares donde me golpeó, era como si un trozo de madera que se había convertido en brasas entrara en mi espalda. Mientras trataba de tirar de mis piernas hacia mí con dolor, estaba rígido debido al cinturón que me apretaba el cuello.
Las aguas dolorosas que sal√≠an de mi co√Īo me abrumaban de placer. Sentimientos encontrados, la respiraci√≥n de Murat, que entraba y sal√≠a detr√°s de m√≠, y yo, que gem√≠a, me convert√≠ en un todo. √Čl era mi amo y yo su esclava. Me trajo placer al darme dolor. Fue un orgasmo tan magn√≠fico que mis labios mordidos estaban cubiertos de sangre. “¬ŅQui√©n es?”Gem√≠. Tembl√© cuando Murat puso su √≥rgano entre mis labios sangrantes y dijo “Ceyda”. Ceyda era mi amante. Fue la chica morena alta y magn√≠ficamente hermosa la que me acostumbr√≥ al dolor. “¬ŅC√≥mo lo conoces?”Dije. Hice esta pregunta despu√©s de tragar el esperma de Murat que hab√≠a eyaculado en mi boca. “Ella ser√° mi hermana mayor. Escribi√≥ todo sobre ti en su diario, y cuando lo le√≠, quer√≠a conocerte. Resulta que √©ramos vecinos. Me llam√≥ la atenci√≥n que mi hermana vino a m√≠ a menudo. Te vi cuando lo segu√≠. Lo he estado siguiendo desde entonces. Como puedes ver, logr√© mi objetivo. Me diste mucho placer”, dijo.

Yo, que no creo en las coincidencias, me qued√© at√≥nito. Pero sigo viendo a Murat porque no puedo renunciar al placer del dolor. Lo que quiero est√° ah√≠ por ahora. No se que pasar√° ma√Īana.

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